LAS VISIONES DE DANIEL Y LAS CIFRAS BÍBLICAS 17. Visión de las cuatro bestias. La visión comprende el anuncio profético de cuatro grandes imperios, de los cuales el primero se encuentra vigente en esos momentos y que corresponde al imperio babilónico. Daniel tomó la palabra y dijo: Contemplaba yo en mi visión durante la noche lo siguiente: los cuatro vientos del cielo agitaron el mar grande, y cuatro bestias enormes, diferentes todas entre sí, salieron del mar. Daniel 7:2-3. La primera era como un león con alas de Águila. Mientras yo la miraba, le fueron arrancadas las alas, fue levantada de la tierra, se incorporó sobre sus patas como un hombre, y se le dio un corazón de hombre. Daniel 7:4. La descripción de la primera bestia corresponde al imperio Babilónico, mismo que en esos momentos era el imperio dominante. Las tres bestias siguientes, corresponden a imperios reinantes en el futuro venidero, pero todos incluidos dentro del tiempo de las Setenta Semanas. A continuación, otra segunda bestia, semejante a un oso, levantada de un costado, con tres costillas en las fauces, entre los dientes. Y se le decía: Levántate, devora mucha carne. Daniel 7:5 La segunda bestia indica al imperio Medo Persa, en cuyo dominio; el pueblo de Israel regresó a Jerusalén. Después, yo seguí mirando y vi otra bestia como un leopardo con cuatro alas de ave en su dorso; la bestia tenía cuatro cabezas, y se le dio el dominio. Daniel 7:6. La tercera bestia es el imperio Griego, identificando al leopardo con Alejandro Magno y las cuatro cabezas fueron sus cuatro generales. Después seguí mirando, en mis visiones nocturnas, y vi una cuarta bestia, terrible, espantosa, extraordinariamente fuerte; tenía enormes dientes de hierro; comía, trituraba, y lo sobrante lo pisoteaba con sus patas. Era diferentes de las otras bestias y tenía diez cuernos. Daniel 7:7 La cuarta bestia, sin duda alguna, es el imperio Romano; dentro del cual se presentan dos estructuras diferentes, la estructura política y la estructura religiosa. El dominio político del imperio Romano, hace mucho tiempo terminó; pero su dominio religioso sigue imperando hasta el día de hoy. estaba yo observando los cuernos, cuando en esto despuntó entre ellos otro cuerno, pequeño, y tres de los primeros cuernos fueron arrancados delante de él. tenía este cuerno ojos como los de un hombre, y una boca que decía grandes cosas. Daniel 7:8 Es posible, que el cuerno pequeño se refiera a: el emperador Constantino el grande y los tres cuernos arrancados los augustos: Majencio, Maximiliano y Galerio; Así como a el comienzo del dominio religioso del imperio Romano, de tal manera que el resto de la profecía se refiera al poder religioso que estableció dicho imperio en todos los pueblos de la tierra. Mientras yo contemplaba: Se aderezaron unos tronos y un anciano se sentó. Su vestidura blanca como la nieve; los cabellos de su cabeza, puros como la lana. Su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. Un río de fuego corría y manaba delante de él. Miles de millares le servían, miriadas de miriadas estaban en pié delante de él. El tribunal se sentó, y se abrieron los libros. Miré entonces, atraído por las grandes cosas que decía el cuerno, y estuve mirando hasta que la bestia fue muerta y su cuerpo destrozado y arrojado a la llama de fuego. A las otras bestias se les quitó el dominio. si bien se les concedió una prolongación de vida durante un tiempo y hora determinado. Daniel 7:9-12. 18. Visión del cordero y el macho cabrío. Levanté los ojos para ver, y vi un carnero que estaba delante de la puerta. Tenía dos cuernos; los dos cuernos eran altos, pero uno más que otro y el más alto había despuntado el último. Vi que el carnero acometía contra el oeste, el norte y el sur. Ninguna bestia podía resistirle, nada podía escapar a su poder. Hacía lo que le parecía y así se hizo grande. Estaba yo cavilando, y he aquí un macho cabrío vino de occidente, recorriendo la tierra sin tocar el suelo; este macho cabrío tenía un cuerno magnífico entre los ojos. Vino donde el carnero de dos cuernos que yo había visto en pie delante de la puerta y corrió hacia él con todo el ardor de su fuerza. Vi cómo alcanzaba al carnero, enfurecido contra él; embistió al carnero, y le rompió los dos cuernos, sin que el carnero tuviera fuerzas para resistirle; lo echó por tierra y lo pisoteó; no había nadie que librara al carnero de su mano. El macho cabrío se hizo muy grande, pero cuando estaba en la plenitud de su poder, el gran cuerno se rompió y en su lugar despuntaron cuatro magnificos en la dirección de los cuatro vientos del cielo. Daniel 8:3-8. De uno de ellos salió un cuerno, pequeño, que creció mucho en dirección del sur, del oriente y de la tierra del esplendor. Creció hasta el ejército del cielo, precipitó por tierra parte del ejército y de las estrellas, y las pisoteó con sus pies. Llegó incluso hasta el jefe del ejército, abolió el sacrificio perpetuo y sacudió el cimiento de su santuario y al ejército; en el lugar del sacrificio puso la iniquidad y tiró por tierra la verdad; así obró y le acompañó el éxito. Daniel 8:9-12. 19. Dos mil trescientas tardes y mañanas. Oí entonces a un santo que hablaba, y a otro santo que decía al que hablaba: ¿Hasta cuándo la visión: el sacrificio perpetuo, la iniquidad desoladora, el santuario y el ejército pisoteados? Le respondió: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas: después será reivindicado el santuario. Daniel 8:13-14. Es verdad la visión de las tardes y mañanas que se ha dicho, mas tú guarda en secreto la visión, pues habrá aún para muchos días. Daniel 8:13-14. Todas las cifras que se dan en la Profecía de Daniel y en el libro de Apocalipsis, se deberán ubicar dentro del tiempo que comprenden las Setenta Semanas, teniendo en cuenta las consideraciones hechas, para interpretación correcta de cada una de ellas. Para los primeros seis días de la semana de la creación, la Biblia establece que: ...y atardeció y amaneció: día primero ........ Y atardeció y amaneció: día sexto Génesis 1:5-13; pero para el día séptimo, la Biblia no señala que haya atardecido y amanecido. Lo anterior nos señala que la frase dos mil trescientas tardes y mañanas, se encuentra en base numérica seis. La cifra 2300 la vamos a analizar de la siguiente forma: En base diez, escribiríamos: 2300 = (23)x(10)x(10) En base seis Tendríamos que: 2300 = [(2 grupos de 6) + (3 unidades)]x(6)x(6) Los [(2 grupos de 6) + (3 unidades)] = (2)x(6) +(3) = 12 + 3 = 15 tardes y mañanas (años), sin contar los años séptimos. Los (6)x(6) indican los meses y las semanas de años, que forman el año Bíblico en la estructura de la tabla de las setenta semanas; todo en base numérica seis. La cifra de los 15 años de trabajo de hombre, a los que corresponden las dos mil trescientas tardes y mañanas en la tabla de las setenta semanas; se encuentra señalada por el área que marca el tiempo del fin. 20. Los mil doscientos noventa días y los dos mil trescientos treinta y cinco días (años). Yo Daniel. miré, y vi a otros dos que estaban de pie a una y otra parte del río. Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuando será el cumplimiento de estas maravillas? Y oí al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, jurar, levantando al cielo la mano derecha y la izquierda, por Aquel que vive eternamente: Un tiempo, tiempos y medio tiempo, y todas estas cosas se cumplirán cuando termine el quebrantamiento de la fuerza del Pueblo santo. Yo oí, pero no comprendí. Luego dije: Señor mío, ¿cuál será la última de estas cosas? Dijo: Anda, Daniel, porque estas cosas están cerradas y selladas hasta el tiempo del Fin. Muchos serán lavados, blanqueados y purgados; los impíos seguirán haciendo el mal; ningún impío comprenderá nada; sólo los doctos comprenderán. Contando desde el momento en que sea abolido el sacrificio perpetuo e instalada la abominación de la desolación: mil doscientos noventa días. Dichoso el que sepa esperar y alcance mil trescientos treinta y cinco días. Daniel 12:11. La cifra 1290, se encuentran en base 10, debido a que el 9 del número 90 no existe en la base seis y siete; de tal manera que la cuenta de la cantidad de años que significan las dos cifras es en cuenta de números naturales; y a partir del año 70 dC. de la destrucción del templo de Jerusalén, contando solamente los 6 días (años) de trabajo del hombre. ♦ Los mil doscientos noventa días, se cumplieron en el año 1938 de la era actual; fecha del regreso masivo de Judíos debido a las persecuciones de nazismo. ♦ Los mil trescientos treinta y cinco días, se cumplieron en el año 2008 de la era actual. 21. Los mil doscientos sesenta días (años), los cuarenta y dos meses y la cifra 666. Luego me fue dada una caña de medir parecida a una vara, diciéndome: Levántate y mide el Santuario de Dios y el altar, y a los que adoran en él. El patio exterior del santuario, déjalo aparte, no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, que pisotearán la Ciudad Santa cuarenta y dos meses. Pero haré que mis dos testigos profeticen durante mil doscientos sesenta días. Apocalipsis 11:1-2. Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz. La Mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. Y la Mujer huyó al desierto ( el desierto de las naciones o el desierto de los pueblos), donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada mil doscientos sesenta días. Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Apocalipsis 12:3-9. Cuando el Dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la Mujer que había dado a luz al Hijo varón. Pero se le dieron a la Mujer las dos alas del águila grande para volar al desierto, a su lugar, lejos del Dragón, donde tiene que ser alimentada un tiempo y tiempos y medio tiempo. Apocalipsis 12:13-14. Y vi surgir del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas títulos blasfemos. La Bestia que vi se parecía a un leopardo, con las patas como de oso, y las fauces como fauces de león: y el Dragón le dio su poder y su trono y gran poderío. Una de sus cabezas parecía herida de muerte, pero su llaga mortal se le curó: entonces la tierra entera siguió maravillada a la Bestia. Y se postraron ante el Dragón, que había dado el poder a la Bestia, y se postraron ante la Bestia diciendo: ¿Quién como la Bestia? ¿Y quién puede luchar contra ella? Le fue dada boca que profería grandezas y blasfemias, y se le dio poder de actuar cuarenta y dos meses; y ella abrió su boca para blasfemar contra Dios: para blasfemar de su nombre y de su morada y de los que moran en el cielo. Apocalipsis 13:1-6. Vi luego otra bestia que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente. Ejerce todo el poder de la primera bestia en servicio de ésta, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada. realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra; y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió. Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen de la Bestia y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de la Bestia. Y hacer que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente, y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre. Apocalipsis 13:11-17. ¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666. Apocalipsis 13: 18. ♦ Los cuarenta y dos meses son seis grupos de siete años (de años de años), sumándole el año séptimo (de años de años) y su número total de años corresponde al número total de años de las Setenta Semanas de Daniel. ♦ Los mil doscientos sesenta días deben ser contados en forma natural en base diez, pero tomando solamente los grupos de seis días (años) de trabajo del hombre y contándose a partir del año setenta de nuestra era, fecha de la destrucción del Templo de Jerusalén. En la Tabla de las Setenta Semanas de Daniel, el cumplimiento de los mil doscientos sesenta días ocurrió en el año 1895 de la era actual; fecha en que se encontraba en todo su apogeo el regreso de la primera oleada sionista de aproximadamente 25,000 inmigrantes desde el este de Europa. Y también fecha en que el creador del Sionismo Moderno, Teodoro Hertzl publicó Der Judenstaat, defendiendo el establecimiento de un estado Judío; organizado en 1897 el primer congreso Sionista en Basilea, Suiza. ♦ El Tiempo, tiempos y medio tiempo, como ya demostramos; se encuentran integrados de la siguiente forma: Un tiempo = 50 años Tiempos = Un número indefinido de años Medio tiempo = 25 años (contando los años séptimos) ♦ Para conocer la interpretación de la cifra 666, es necesario recordar que se trata, de acuerdo con la Biblia de una cifra de hombre. A los habitantes de todas las naciones del mundo, bien al nacer ó posteriormente se nos impone una cifra que se puede encontrar en la credencial fiscal, en el número del seguro social o en cualquier otro documento de identificación. La cifra con la cual se nos identifica consta de tres números de la siguiente manera: El primer número de la cifra, indica nuestro año de nacimiento. El segundo número de la cifra, indica el mes de nuestro nacimiento. El tercer número de la cifra, indica el día de nuestro nacimiento. De lo anterior, podemos deducir que la cifra 666; se interpreta como el tiempo de la acción de la bestia, mismo que se encuentra integrado de la forma siguiente: El Primer 6 = Los primeros seis años de las Setenta Semanas de Daniel. El Segundo 6 = Los seis meses restantes de las Setenta Semanas de Daniel. El Tercer 6 = Los seis días restantes de las Setenta Semanas de Daniel El tiempo total que abarca la cifra 666 termina en el año 2,025 de la época actual, quedando un periodo de una semana de años para la terminación del tiempo total de las Setenta Semanas profetizadas por Daniel. 22. El Sello de la Bestia. Bíblicamente, ningún ser humano puede comprar ni vender nada, sin el sello de la bestia; por tal motivo es necesario hacer las siguientes consideraciones: No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. Mateo 6:19-21. Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Mateo 6:24. No andéis pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿que vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre Celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su Justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal. Mateo 6:31-34. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos. Mateo 19:23-26. Del análisis de los versículos anteriores podemos concluir que la marca de la bestia es el dinero, no es que no lo necesitemos para vivir; lo que no debemos hacer es poner nuestra fe y confianza en él. Nuestra fe y confianza siempre debe ser en el Señor Jesucristo. Para cualquier observación, consulta o aclaración; favor de comunicarse por medio de los siguientes correos electrónicos.
setenta.sietes@gmail.com setenta.sietes@hotmail.com
|